Los 2 asesinos silenciosos más peligrosos que puedes encontrar (1ª parte)

Los 2 asesinos silenciosos más peligrosos que puedes encontrar (1ª parte)

Es curioso ver cómo en pleno siglo XXI casi todas las grandes enfermedades que asolaron nuestro continente en siglos pasados han sido erradicadas. Sin embargo, nuestro estilo de vida actual ha hecho que sean otras dolencias las que acaban con nosotros y, aunque son fáciles de tratar y mantener a raya, no les prestamos la atención necesaria porque no suelen dar la cara hasta que el problema es serio

 

Por este motivo hemos dado título a este artículo de esa forma. Porque son eso: asesinos silenciosos. Nos referimos al colesterol y la hipertensión.

 

Cuida tu corazónHoy en día no es extraño que todos tengamos en nuestra familia personas con problemas de colesterol o tensión arterial alta que deben cuidarse a diario para evitar sus daños. Nosotros, probablemente, podríamos estar sufriendo sus primeros efectos y no saberlo porque no vamos a sentir nada hasta que se manifiesten las consecuencias. Sinceramente, nos parece una pena tener que estar años y años cuidándonos de más para recuperarnos de las consecuencias cuando podríamos haber evitado que se produjeran. 

 

Hoy queremos que conozcáis un poco sobre estas enfermedades que acaban con muchas vidas al año y, sobre todo, que tengáis a mano la posibilidad de mantenerlas lejos de vuestro sistema circulatorio de una manera simple y efectiva. En este artículo hablaremos sobre el colesterol y, en una próxima entrega, sobre la hipertensión.

 

 

Colesterol

El colesterol es ya de sobra conocido por todos porque es algo sobre lo que se ha hablado hasta la saciedad en televisión, prensa, radio y prácticamente todos los medios, pero queremos intentar explicarlo desde nuestro estilo. Ya sabéis que no usamos tecnicismos normalmente. Queremos que todos podamos entenderlo todo perfectamente. No todo el mundo es médico, ¿verdad?

 

El colesterol, en realidad, son unas grasas naturales que nuestro cuerpo utiliza para crear estructuras ceculares. Es decir: forman parte de las pareces de nuestras células y son esenciales para nuestra salud. También forman parte de algunas hormonas y de los ácidos biliares. En resumen: el colesterol es necesario para nuestro organismo. 

 

El colesterol es una amenaza para nuestras arterias

¿Dónde está el problema entonces?

En el exceso, como siempre. Un exceso de colesterol provocará que el cuerpo lo asimile de forma masiva y, por tanto, que se empiecen a crear depósitos en lugares nada adecuados para nuestra salud. Por ejemplo, en las arterias.

 

Si estos excesos se van acumulando, irán estrechando nuestras arterias hasta que la sangre pase con mucha dificultad. Es lo que se llama aterosclerosis y es una enfermedad muy seria que debemos combatir porque todos nuestros tejidos necesitan la llegada de un flujo normal de sangre para obtener los nutrientes y eliminar las toxinas. Si no se lo proporcionamos, tendremos problemas.

 

El colesterol se produce en parte en el hígado y en parte se ingiere con los alimentos, siendo los lácteos, huevos y carnes los que más cantidad de esta grasa contienen. De todo el colesterol que ingerimos nuestro organismo asimila aproximadamente el 50%, así que pasarse en su consumo no es nada beneficioso.

 

¿Y el colesterol solo está en productos de origen animal?

No. Rotundamente no. Muchos vegetales también contienen colesterol, pero este es de una variedad que el cuerpo apenas asimila, por eso se pueden consumir sin miedo, no como en el caso de carnes y huevos.

 

¿Qué es eso del colesterol bueno o colesterol malo?

Ya hemos dicho que el colesterol es una grasa y, como tal, es poco soluble en agua. Por lo tanto, no puede viajar por la sangre aislado. Normalmente lo hace unido a lipoproteínas, que son sustancias que hay en la sangre que sirven para transportar grasas, tales como el colesterol.

 

Hay dos tipos: LDL y HDL, dependiendo de si transportan el colesterol del hígado a las células o viceversa.

 

LDL-Colesterol.- La unión de estas proteínas con el colesterol es lo que se conoce como "colesterol malo", ya que transportan a esta grasa desde el hígado al resto del organismo.

 

HDL-Colesterol.- Este es el "colesterol bueno", ya que es la proteína que recoge el colesterol sobrante de las células y lo llevan al hígado.

 

 

¿Y por qué es tan importante reducir el LDL-Colesterol o colesterol malo?

Pues porque, como recordaréis, dijimos que un exceso de colesterol en la sangre crea problemas de circulación. El LDL-Colesterol en gran cantidad en la sangre hace que se acumule en las paredes de las arterias y se "pegue" formando placas que entorpecen el paso de la sangre. Son los ateromas clásicos de la aterosclerosis. Esto en el mejor de los casos. En el peor, si un ateroma grande se desprende, puede obstruir la arteria por completo y, entonces, se producen fatídicos desenlaces como infarto agudo de miocardio, trombosis, infarto cerebral, etc.

¿A que ya vamos entendiendo el calificativo "asesino silencioso"? Cuando da la cara, puede ser demasiado tarde.

 

 

Pirámide alimentaria¿Qué podemos hacer para evitar tener alto el colesterol?

Primero de todo, llevar una alimentación sana y equilibrada y alejada del consumo frecuente de carnes grasas y otros alimentos clásicamente portadores de grandes cantidades de colesterol. Eso no significa no comer carne, sino dejarla para uno o dos días a la semana. El resto del tiempo deberemos llevar una dieta variada y rica en vegetales, frutas, cereales integrales, arroz, pastas, etc. 

Es importante evitar los embutidos a diario. Eso es primordial. Podemos consumir una vez a la semana. A lo sumo dos, pero no más, ya que estos productos están elaborados con carnes grasas y restos grasos del animal, por lo que son una auténtica bomba de relojería, que es lo que mejor le viene a este asesino silencioso para acabar con nuestra salud.

 

 

Una ayuda extra para combatir el colesterol

Afortunadamente la naturaleza nos proporciona armas para poder luchar contra el colesterol de forma efectiva y natural. Existen muchos complementos recomendados para reducir los niveles de esta grasa en la sangre y favorecer la circulación sanguínea. Nosotros destacamos los siguientes:

 

Ajo, espino blanco y olivo.- La combinación de estos tres simples elementos es una de las más recomendadas y prescritas para reducir el colesterol. Es una mezcla de aceites extraídos de estas plantas para conseguir, gracias a sus efectos individuales, conseguir el objetivo global.

El aceite de espino blanco regula el ritmo cardíaco y favorece la buena circulación sanguínea gracias a sus flavonoides y catequinas. 

El olivo proporciona una acción diurética y se ha demostrado que mejora la circulación coronaria.

El ajo es un potente agente hiperlipemiante, esto es, que impide la formación de colesterol y triglicéridos. También evita la tensión arterial, por lo que resulta esencial para que el colesterol no haga estragos.

 

Lecitina de soja.- Es un excelente complemento alimenticio para estos casos, ya que disuelve los depósitos de colesterol adheridos a las paredes de las arterias. También mejora el metabolismo general de las grasas. Además, la lecitina de soja sirve para mejorar el estado de la piel y mejora la absorción de los nutrientes. 

 

Omega 3, 6 y 9.- Los ácidos grasos Omega 3 y 6 son dos aceites grasos de los denominados esenciales. El Omega 9 no es esencial, pero también es un componente importante para luchar contra el colesterol. Nuestro cuerpo no los puede crear, por lo que tenemos que dárselos con la dieta.

El Omega 3 tiene propiedades anti inflamatorias y anticoagulantes, así como muchos otros beneficios de salud importantes como la reducción de los niveles de colesterol. También reduce la inflamación y puede proporcionar protección contra las enfermedades cardiovasculares, artritis, enfermedades de la piel, depresión y otros trastornos relacionados con el estado de ánimo.
 
El Omega 6 tiene propiedades anti inflamatorias. Puede ayudar a la hinchazón y el dolor asociados con el síndrome premenstrual. También mantiene la piel saludable, cabello y uñas, y en general ayuda a equilibrar las hormonas y emociones.
 
El Omega 3 y el Omega 6 interactúan entre sí, de modo que el equilibrio entre ellos es crucial para una buena salud. En conjunto, afectan a la producción de los mensajeros de tipo hormonal llamado eicosanoides, que tiene un impacto sobre la inflamación en el cuerpo y todas las funciones a nivel celular.
 
El Omega 9 también tiene muchas cualidades preventivas como su principal componente, el ácido oleico. Ayuda a reducir el riesgo de arteriosclerosis, enfermedades cardiovasculares y derrames cerebrales.
 
 
Esperamos que tras este artículo tengas más claro que el primer asesino silencioso de los dos que vamos a presentarte es bastante peligroso y evites enfrentarte a él. Puedes creerme, saldrás perdiendo.
 
Por si quieres echar un ojo a estos complementos que hemos recomendado, te dejamos un enlace directo. Es aquí.
 
Recuerda que en breve publicaremos el segundo artículo donde hablaremos de otro asesino silencioso: la hipertensión arterial, también conocida como tensión alta.
 
 

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Publicado el 12/02/2014 por María José Circulación y corazón 0 1980

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